Por la redacción

Hablamos con Juan Murillo de Ediciones Lanzallamas sobre el novedoso sistema de distribución e impresión bajo demanda de esta editorial costarricense que les permite estar presentes en todo el mundo.

Ediciones Lanzallamas es un sello costarricense que surge en 2009, ¿cuáles son sus principales objetivos?

Lanzallamas se dedica a la publicación de obras de narrativa en español de valor artístico o cultural que encuentran obstáculos para circular sus mercados de origen o en otros mercados. La iniciativa surge de la dificultad de ofrecer obras costarricenses en otros mercados, así como de poder obtener obras extranjeras en Costa Rica. Sin embargo con el tiempo el plan se ha expandido a cualquier obra en español que consideramos debería ser accesible para mercados más grandes. Nuestras obras pueden comprarse en cualquier tienda de Amazon alrededor del mundo en países como USA, UK, Brasil, Japón, India, Francia, Alemania, Australia, etc.

Además, es una de las pocas editoriales en América Latina que se ha aventurado a incursionar en el modelo de POD, háblanos un poco de este modelo, dónde imprimen y de qué manera es funcional para la editorial.

Desde que se fundó, Lanzallamas a estado estrechamente asociada al Ingram Group, una de las distribuidoras de libros más grandes del mundo. Una división de Ingram, LightningSource, ha sido nuestro socio en la impresión por demanda o POD. Su sistema nos permite diseñar los libros y subirlos a sus servidores. A partir del momento en que ellos aprueban los archivos recibidos, los títulos quedan disponibles en los mercados que nosotros habilitemos. Es instantáneo. Para libros para los que tenemos derechos mundiales, podemos ofrecer el libro instantáneamente en cualquier parte del mundo.

A partir del modelo POD ¿qué líneas de visibilidad y distribución les ha sido más eficientes?

Los éxitos más rotundos han sido en los mercados más grandes, específicamente en Estados Unidos, que es un mercado muy grande, pero también hemos tenido mucho éxito colocando nuestros títulos en Europa, específicamente en Francia, Alemania y el Reino Unido, algo que sería sumamente complicado de no ser por el sistema de impresión y distribución que usamos.

Desde tu experiencia, ¿cuáles son las principales ventajas que la POD puede ofrecer a las editoriales independientes en América Latina?

La principal ventaja, y la razón original por la cual optamos por el POD, es porque elimina el problema del inventario. Los inventarios son difíciles de mover y representan una inversión de capital que no es fácil de recuperar causando que las editoriales se vuelvan demasiado cautelosas en sus apuestas por títulos que pueden parecer arriesgados. No tener inventario nos libera de la preocupación de si un título en particular vende más o menos que otro. Se imprime solo lo que se vende y el capital que normalmente estaría atado en el inventario se usa para imprimir otros libros. Otra de las ventajas de no tener un inventario es que no hay que hacer distribución física de libros, Ingram se encarga de esto por nosotros.

Por otra parte, está la simplificación extrema del proceso de impresión. Subir un par de archivos y saber que el libro esta disponible inmediatamente ofrece una flexibilidad inusual para una editorial.

Finalmente, tenemos la gran ventaja de que nuestro impresor es además un distribuidor de nivel mundial. De este modo, nuestros libros pueden ofrecerse en mercados en los que probablemente ni siquiera hubiéramos considerado si usáramos usando vías tradicionales de distribución.

¿Hay planes para que Lanzallamas trabaje con e-books u otros formatos digitales?

En efecto, tenemos varios títulos en formato Kindle. Es un formato que nos interesa y en el que planeamos expandir nuestra oferta. Sin embargo, lo que nos diferencia a nosotros de otros editores es que en los mercados donde ellos pueden únicamente ofrecer un e-book por cuestiones logísticas, nosotros podemos ofrecer un libro impreso. Esa es una gran ventaja, porque muchas veces las editoriales no optan por esos derechos porque no ven viable la distribución. La lucha por los derechos digitales, sin embargo, es más dura porque la distribución de e-books a nivel global es mucho más sencilla.