Entrevista con Philippe Hunziker

Philippe, ¿cómo nace el concepto de tu librería en Guatemala?

SOPHOS nace con la idea de Marilyn Pennington (mi madre) de crear una librería en Guatemala que propusiera servicios y un ambiente que naturalmente un lector querría pero que no podían obtenerse en Guatemala. Un ambiente relajado, con libros recientes, oportunos y pertinentes, a la vista y consultables; horarios amplios (fines de semana, noches); café para convertir la visita en un encuentro pausado y agradable; la posibilidad de hacer pedidos de libros que no estén en inventario…

¿Cuáles fueron las principales dificultades y las mayores satisfacciones que ha tenido con este proyecto?

Encontramos las dificultades propias de cualquier emprendimiento nuevo y pequeño: flujos de caja precarios, esfuerzos constantes para encontrar caminos de rentabilidad, necesidad de invertir muchísimas horas de trabajo. Posteriormente, con el crecimiento, ha sido apremiante la necesidad de profesionalizarnos como individuos y como organización, ampliando las competencias, responsabilidades y motivadores de todos los miembros del equipo.

Entre las mayores satisfacciones que hemos encontrado, desde muy temprano, ha sido la entusiasta acogida de un público que se sintió rápidamente parte del proyecto. Los reconocimientos externos han sido hermosos, pero el constante saberse acompañado de un feroz grupo de lectores empedernidos que nos siguen es sin duda el más grande logro.

¿Cuánto tiempo tomó y cómo es que ahora la gente ve o percibe tu librería?

La librería se percibió desde un inicio como un respiro, un oasis, dicen incluso algunos. El apoyo de los visitantes y clientes, y una disciplina implacable de trabajo y responsabilidad financiera ha convertido poco a poco SOPHOS en un referente cultural para toda la ciudad de Guatemala. Más que una librería, SOPHOS es hoy el principal punto de encuentro literario e intelectual de la ciudad.

¿Cómo enriquecen los visitantes y clientes el concepto de Sophos?

Los visitantes y clientes están en el corazón de la esencia de SOPHOS: muchos son autores, pero todos son grandes lectores o lectores apasionados que nos han enseñado a comprar lo que les interesa o lo que podría interesarles. Más allá de eso, nosotros proponemos el ambiente físico que les es tan acogedor y ellos aseguran el ambiente humano tan cálido que se percibe en la librería.

¿Cuál es la experiencia de generar un epicentro de cultura alrededor de una comunidad?

En realidad, no giramos en torno a una comunidad sino a muchas comunidades. Nuestros lectores tienen en común que son lectores, por supuesto, pero luego tienen muchas maneras de ser diferentes. Una librería, en particular una general como la nuestra, puede y debe atender a un sinnúmero de grupos de interés, o tribus, que se aglutinan alrededor de su interés por ese tema. Nuestro trabajo es, por un lado, propiciar un espacio en el que estos grupos se sientan incluidos, consentidos, reconocidos. Por el otro, nos esforzamos en provocar la reunión de tribus que todavía no saben que tienen intereses compartidos.

¿Existen proyectos en el mundo que hayan inspirado a la librería Sophos?

Aunque nuestras ideas iniciales acerca de lo que haríamos venían sin duda de nuestras visitas a muchas librerías en México o en España, hemos venido siguiendo con atención lo que hacen algunos de nuestros colegas. Está por supuesto, la inigualable Librería Cálamo, que, además de permitirnos cierta complicidad, nos recuerda siempre que la autoridad no proviene del tamaño sino de la pasión, de la sensibilidad, del trabajo duro y de la capacidad de conectar. Otras librerías que son de distintas formas inspiradoras para nosotros son La Central, la Laie, para mencionar a dos de las más conocidas en España, Eterna Cadencia en Buenos Aires; The Elliott Bay Book Company en Seattle; Tattered Cover en Denver; McNally Jackson y Strand en Nueva York; Politics & Prose en Washington o Book People en Austin.