¿De qué manera funciona el binomio jóvenes-tecnología?

En nuestro contexto actual jóvenes y tecnología es prácticamente una sola cosa, todas nuestras actividades están permeadas por la tecnología, el punto importante es cómo se usan para formación, para desarrollo, para consumo y producción cultural y no sólo como espacio de ocio, comunicación y socialización

¿Qué hace el CMM de manera activa para atender/aprovechar/potenciar las capacidades de ese binomio?

El CMM fue el primer espacio público dedicado al arte y la tecnología, lo que en principio da una visión y un uso distinto de la tecnología. Trabajamos en cuatro grandes rubros formación, producción, experimentación e investigación, y asesorías. Por la naturaleza de nuestras actividades son los jóvenes nuestro principal público y no sólo me refiero a aquéllos que asisten a nuestras actividades, sino también a quienes hacen su servicio social o sus prácticas profesionales con nosotros, los tomamos en serio, se vuelven parte de nuestro equipo, toman decisiones, los escuchamos, se involucran en nuestros proyectos. Para muchos el CMM ha significado una oportunidad para mirar la tecnología de otro modo y con otros fines.

En un país que apuesta tímidamente por las tecnologías como herramienta cultural, ¿cuál es el futuro de un joven de este perfil?

Difícil pregunta, creo que aquella frase “adaptarse o morir” podría aplicar y no quiero ser dramática, más bien es que hay que cambiar de manera más contundente y no sólo me refiero a los jóvenes sino a todos, no podemos esperar que mientras un joven crece rodeado de tecnologías e hiperconectado el resto del país siga moviéndose de manera anacrónica. En particular, tenemos que revisar y acelerar el sistema educativo.

¿Cuáles serán para estos jóvenes, sus canales naturales de desarrollo?

De manera inmediata programación, videojuegos, desarrollos informáticos, ciencias, redes, plataformas colectivas, diseño, ilustración..

¿Podría mencionar tres proyectos que apoye hoy en CMM que vinculen a las industrias creativas?

Uno es el Laboratorio interdisciplinar de exploración e innovación en videojuegos y arte interactivo (LEIVA), que parte de una convocatoria que llama por un lado a proyectos y por otro a desarrolladores, es parecido a un game jam pero de cuatro meses, con cursos incluidos, asesorías y el couching a cargo de un especialista. La idea es terminar un prototipo que después pueda seguir su desarrollo.

El segundo es el Programa de apoyo a la producción e investigación en arte y medios, que es una beca para desarrollar proyectos, en el que los dueños son los creadores y no nosotros.

El tercero está en proceso de diseño pero será un Certificado de oficios digitales.