Evolución de los contenidos digitales en España y Latinoamérica

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Por Margarita Guerrero

La imparable transformación digital en la que estamos inmersos ha cambiado de una manera profunda nuestros hábitos de consumo y de comunicación. Ya no somos capaces de concebir un mundo en el que el ocio no sea una elección à la carte, o en el que no podamos mantener una comunicación instantánea -ya sea individual o colectiva- en cualquier momento. En la oferta de ocio online compiten cada vez más contenidos: juegos, música, películas, videos, libros y audiolibros, así como modelos de acceso y consumo de estos contenidos que van desde la descarga en propiedad hasta el consumo en streaming.

El libro y la industria editorial, como creadora de contenidos destinados al ocio o la educación, no se han quedado al margen de esta transformación, obligados a dar respuesta a los nuevos entornos comerciales y las nuevas reglas de consumo que se han impuesto. La industria editorial ha comprendido que tiene que convivir con el entorno analógico tradicional y el ya no tan nuevo entorno digital. Los cambios en la era digital son rápidos y están en constante evolución: nuevos formatos de digitalización, nuevos modelos de negocio, nuevas manera de comunicación, distribución, comercialización y creación de contenidos, que exigen a la industria editorial dedicación y capacidad de aprendizaje para seguir siendo competitivos en la era digital, al mismo tiempo que satisface la demanda de los nuevos consumidores digitales.

Lo profundos cambios que se han experimentado en la producción (de papel a libro electrónico y audiolibro), la distribución (de camiones a plataformas tecnológicas), la comercialización (de tiendas físicas a tiendas virtuales, bibliotecas virtuales, plataformas de suscripción y de streaming), hasta la recepción de los contenidos (de lectores anónimos a una audiencia de prescriptores) sacuden los cimientos de la industria editorial, pero no dejan de ser una enorme oportunidad para la difusión del patrimonio cultural y la creación literaria en cualquier lengua.

La accesibilidad de los contenidos a nivel global, basada en las infraestructuras  de conectividad y a través de plataformas de comercio electrónico, es sin duda la mayor oportunidad que jamás se haya presentado al libro, tanto en su versión física, pero sobre todo en su versión digital. El acceso al entorno digital está sujeto a una reglas definidas por la nueva industria digital, que ya han sido asumidas por aquellas editoriales que han comprendido el poder y alcance de la era digital, aunque sigue habiendo sectores de la industria editorial reticentes a arbrirse a lo intangible y a explorar la creación y difusión de contenidos electrónicos.

Según el informe Informe Bookwire sobre la evolución de los libros electrónicos y audiolibros en América Latina y España publicado por la plataforma de distribución de libros electrónicos Bookwire.es, existe un creciente potencial muy importante fuera de sus mercados nativos para cualquier editorial que publique en formato digital en lengua española. El análisis de las ventas del año 2017 de todas las editoriales españolas y latinoamericanas que gestionan su distribución de libros electrónicos a través de  nuestra plataforma  destaca que de los ebooks editados en España, tan solo un 53% es vendido en territorio español, mientras que el 47% se vende fuera de España, repartido entre América Latina (33%), Estados Unidos (9%), Europa (5%) y el resto del mundo. En el caso de ebooks editados en América Latina el porcentaje de ventas en mercados domésticos es del 60%, y una gran parte de las ventas se realizan en mercados extranjeros; el 26% en Estados Unidos, el 8% en España y el 6% en Europa y el resto del mundo.

Estos datos muestran claramente que la distribución digital abre el alcance de la difusión y disponibilidad de contenidos con una inmediatez y dimensión nunca antes vistas.  Salvados los costes y tiempos de producción y de distribución del mundo analógico, en el entorno digital los contenidos (libros, audiolibros) casi no tienen barreras para estar disponibles en todo el mundo prácticamente de forma simultánea.

Pero la era digital ha escrito unas reglas que son condicionantes e imprescindibles para poder acceder los nuevos entornos que se han creado a través de la tecnología. En primer lugar está la penetración de internet y el acceso de la población a este servicio.

Según GSMA Latin America y los datos publicados en el Mobile World Congress 2016, las cuatro barreras para la inclusión digital son la cobertura de red, la asequibilidad, la alfabetización digital y el contenido local relevante. Si tenemos en cuenta que en España y Europa estos condicionantes se encuentran en una fase muy avanzada, en el caso de los países de América Latina y el Caribe aún queda un desarrollo pendiente:  solo el 33% de la su población es usuaria de banda ancha, el 57% tiene cobertura pero no es usuaria y el 10% (64 millones de habitantes) no tiene cobertura de banda ancha móvil (3G + 4G).

Pero la alfabetización digital también depende de la oferta de contenido local relevante y en este aspecto las editoriales latinoamericanas aún tienen mucho camino por delante, ya que se estima que en toda la región solo un 30% de las referencias editoriales activas están disponibles en formato digital.

Tanto el desarrollo de contenido local relevante como la alfabetización digital en América Latina se verá fuertemente impulsada por los gobiernos locales financiando y apoyando el uso de las TIC y el aprendizaje en las escuelas, promoviendo la innovación tecnológica y las start-ups, así como proveyendo de contenido localmente relevante a través de los servicios electrónicos gubernamentales. En cuanto a la lectura digital, el rol de los gobiernos locales es decisivo con las políticas de fomento y del acceso a la lectura a través de grandes subvenciones a las redes de bibliotecas públicas que en la era digital pueden ofrecer libros digitales en préstamo en países con infraestructuras fuertemente centralizadas, donde el acceso a la lectura, ya sea de compra o de préstamo, se vuelve proporcionalmente más complicado en función de la distancia a un centro metropolitano.

Volviendo a los contenidos digitales de la industria editorial, la inclusión digital también exige a las editoriales adaptarse a un entorno comercial que se ha vuelto tecnológico, virtual y global. Los contenidos digitales requieren un nuevo tratamiento, desde la producción hasta la distribución y el marketing que en la era digital pasan obligadamente por tecnologías nuevas y relaciones comerciales marcadas por plataformas de venta virtuales y globales.  Las editoriales tienen que convivir con dos modelos, el tradicional y el digital, y precisamente ahí está el futuro del libro en la era digital: en la venta tradicional, así como en la venta on-line de sus contenidos en cualquier formato es decir, papel, ebook, audiolibro.

Desde hace años, la única venta que está creciendo es la venta on-line y en los últimos dos años observamos un fuerte crecimiento de las ventas a través de plataformas de suscripción y plataformas de streaming de contenidos, que crean la posibilidad de acceder a audiencias. Si a esto le sumamos el acceso a un mercado global con regiones en pleno desarrollo digital como Latinoamérica, las perspectivas futuras son muy positivas.

Finalmente, será muy interesante observar la evolución de los contenidos digitales en América Latina, dónde la digitalización de la industria editorial regional se está acelerando fuertemente y va a requerir una ampliación de la oferta de distribución digital y canales de venta. En definitiva, el progreso digital de América Latina es una importante oportunidad para la industria internacional de creación y distribución de contenidos.

Artículo original aparecido en PublishNews.es