¿Texto fijo o recorridos infinitos?

Aunque parece obvia la diferencia entre lo impreso y lo digital existe detrás una forma de crear, colaborar y compartir que no agota la conversación. Hablamos con Mónica Nepote, responsable del programa e-literatura del Centro de Cultura Digital.

MN La diferencia más básica es que en el impreso hablamos de texto fijo y en lo digital tenemos posibilidades de plantear recorridos infinitos, propuestas de lecturas o de co-escritura entre lector y autor. Las posibilidades de lo digital están por explorarse pero lo interesante es que los impresos, o la idea de escritura se ve también influida o digamos “tocada” por las formas de lectura o las convivencias con los medios digitales.
Muchos teóricos hablan de posibles cambios en la forma de concebir los textos, aunque muchos de estos cambios son lentos y otros ya están sucediendo desde que empezó nuestra convivencia con ciertas tecnologías. Por ejemplo, el cine, como dice Claudia Kozak, puede considerarse como la primera tecnopoética, que es una forma de integrar texto, imagen, representación y desde luego el movimiento, la secuencialidad, la amplia posibilidad narrativa.

¿Transición o convivencia?

Mónica Nepote

MN. Ambos conviven desde hace unas cuantas décadas, las computadoras personales llegaron a nuestras vidas en los años 80, mandamos archivos digitales a la imprenta desde hace también 30 años, tenemos internet a nivel global desde los 90. Abrimos una ventana y otra, leemos varias cosas al mismo tiempo, retomamos la escritura de correos en formatos electrónico, nos mandamos textos para ponernos de acuerdo y los puntuamos con imágenes… producimos más textos que nunca, y aunque no hablamos propiamente de textos literarios, eso quiere decir que estamos en contacto con la lectura y la escritura de manera continua. Pero seguimos imprimiendo y pensando en que un libro es un objeto en papel y nuestra manera de pensar en un texto para ser leído, en un contenedor, todavía obedece a la idea de doble página, de líneas y es que el libro ha estado entre nosotros durante 600 años y ha mostrado ser un contenedor bastante eficaz pero también, producimos esa textualidad en máquinas y nos enviamos dicha textualidad a través de comunicación en red… somos seres híbridos y lo seguiremos siendo un buen rato.

¿Superegos o nuevas formas de colaborar?
En la creación de contenido literario digital, habría que identificar ciertos espejismos.

Uno podría ser sobrevalorar el texto, cuando existen otros soportes como la oralidad, la representación, la imagen, etc

Otro, tratar de seguir la misma cadena que responde a la industria del libro y sobrevalora el texto escrito. En los nuevos equipos de creación de contenido existen diferentes agentes y es tan importante el autor, como el diseñador o el programador, que trabajan de forma simultánea, el mismo lector es capaz de crear el contenido si le das las herramientas necesarias. Toda esta reconfiguración atañe al texto y forma parte de él.

En México, hacen falta espacios de reflexión en los que se formulen preguntas y repuestas acerca del rumbo hacia dónde va la creación de contenido literario. Es necesario salir de la zona de confort y mantener el diálogo entre los diferentes sectores que nutren al ecosistema del libro.